Plasmar un sueño en palabras sin perder la magia del sueño…

 

No todo el mundo tiene el deseo de escribir, de darle vida a una historia, de crear personajes con alma… No, es cierto. Sólo unos pocos vivimos motivados por ese deseo. ¿Por qué? No existe una respuesta lógica pero entiendo que es normal, el corazón no entiende de razones. Y es el corazón el que nos impulsa. Cada latido es una gota de tinta porque tinta es lo que nos corre por las venas. Pero podemos explicar qué es la seducción. Una hoja en blanco. Nos seduce y nos tienta con la fuerza del viento, viento suave y caliente que nos envuelve lentamente entre arrullos, haciéndonos prisioneros de palabras encadenadas, preñadas de frases y diálogos, de tramas cómplices e historias interminables, de suspense y misterio, de romance y drama. Creando en el proceso, un lenguaje diferente, puede que en prosa, puede que en verso. Nuestros amantes, las musas, nuestros deseos, la siguiente historia. Siempre la siguiente historia. Nada tenemos que enseñar y todo nos queda por aprender. Vemos lo que a muchos se les escapa. Aprendemos a leer los rostros ajenos. Intuimos las vivencias. Escuchamos lo que no se dice y oímos lo que se cuenta. Porque en el fondo y en la superficie, somos contadores de historias. Trovadores del mundo. Historia viva de personajes olvidados que nosotros revivimos, ensalzando o denostando. Héroes de leyenda con calor humano, villanos de miradas vacías, damiselas que no lo son tanto, caperucitas que ligan con lobos y abuelas de bares de esquina. Nada nos está prohibido. No existen fronteras ni límites ni muros. No existe fuerza que nos pare porque como gotas de agua, nos escurrimos por cualquier rendija. Somos almas errantes, que no necesitan las llaves de puerta alguna. Una cerradura no representa desafío para los constructores de sueños. No. Somos imparables con la fuerza del menaje más simple: una hoja y una pluma. Porque los que recogemos las historias de otros, los que contamos los sucesos, los que filosofamos en alguna caverna y navegamos en nuestro propio Nautilus, somos los guardianes del engranaje indispensable para mover el mundo: El conocimiento. Puede parecer arrogancia. Nada más lejos de la realidad. En nuestra anónima humildad, mantenemos vivo el espíritu de la generación del 98 mientras nos sustentamos en los otrora jóvenes del 27. Recogemos el testigo. Somos Libres pensadores necesarios aunque no reconocidos. Nos mueve el deseo de aportar nuestro granito de arena a la más bella arte: La Literatura. Porque aunque sólo unos pocos alcancen a tocar el cielo con los dedos, todos y cada uno de nosotros, los conocidos, los famosos, los anónimos, los celebres, los insignes, los prestigiosos, los desconocidos…todos cruzaremos las puertas del Olimpo para convertirnos en inmortales. Ese es el maravilloso regalo reservado paro los pocos locos que reconocemos sin pudor alguno, la atracción irresistible de escribir aun cuando sean pocos los que nos lean. Porque los contadores de historias, sólo necesitamos un nutrido grupo de oyentes para dejar volar nuestra magia, para cautivaros lentamente con las hebras de nuestras palabras, el brillo de nuestra voz y la melaza del cuentacuentos.

Un día me preguntaron que quería ser. Después de mucho pensar sigo sin tenerlo claro. Constructor de puentes, contador de historias…historias de puentes, puentes que hacen historia…creo que seguiré escribiendo…escribiendo y pensando…

                                                           Elisabeth Deveraux.                                                    

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Reflexiones en voz alta…

Quiero compartir con todos vosotros, las sensaciones después del primer mes desde que publiqué la trilogía De Sal y Arena…Escrito en las arenas del tiempo…

Agradecida.

No se puede decir más claro.

No ha sido un trabajo que se haya publicitado mucho, más bien nada y que sólo unos pocos han sabido que vio la luz el mes pasado. Desde entonces ha ido “in crescendo” de manera lenta pero continuada su popularidad y me siento muy feliz por ello.

Quiero aclarar un par de cosas que me habéis preguntado por privado o por correo:
La Trilogía es una historia contada en tres partes. Quiero esto decir que sin leer la primera no puedes tomar el hilo conductor en la segunda entrega y posteriormente en la tercera. Las situaciones que se dan el el primer libro, no se repiten en los dos posteriores.
De Sal y Arena…Es la historia de una familia que a priori parece normal pero que el transcurso de la trama, desgrana los orígenes de la misma, volviendo sus vidas del revés. Todo ello aderezado con el ir y venir de sus vidas, que discurre en paralelo a la historia más paranormal y surrealista a la que se enfrentarán jamás.
Es una novela de amor?? Por supuesto. Pero el que la lea esperando escenas de cama desde la primera página, está llamado a llevarse una gran desilusión.
Son varios los personajes que vivirán historias de amor pero sin renunciar a la aventura en su estado más puro, a la magia y poderes sobrenaturales de seres mitológicos, y a escenas divertidas que convertirán al lector, en uno más de esta singular familia.


Quiero compartir con vosotros, el comentario de una lectora:

“Me ha fascinado!!
Al principio me costó un poco entrar en la historia pero decidí darle una oportunidad. Debo confesar que en ocasiones, reconocía a los personajes casi sin leer quienes eran por su marcado carácter. Mi preferida es Clara. Empecé el segundo con ganas de saber qué pasaría a continuación pero me enganchó y no era capaz de soltarlo y el tercero, es mi preferido. La evolución de los personajes, junto a todos los seres que aparecen y que dan tantísimo juego, fue mi parte favorita. Cuando terminé de leerla, sentí pena. Me había encariñado con los personajes y quería saber más de ellos. Creo que es una bonita historia donde pasa absolutamente de todo y espero con ansias la historia que dejas entrever de un personaje tan oscuro e irresistible como es…”
…Hast aquí puedo leer.
Sólo volver a daros las gracias por vuestras palabras. Significa mucho para mi y es la gasolina que necesito para continuar. Desde aquí, os mando un fuerte abrazo y toda mi gratitud. Sin vosotro/as, sería muchas cosas pero no sería escritora.

                                                           Elisabeth Deveraux.

Aclaración:

Si me preguntaran cuál sería la edad idónea para poder leer esta historia, diría que a partir de los treinta en adelante…muy adelante. Os preguntaréis porqué. Los personajes que salen durante toda la trilogía, son marcadamente maduros, a excepción de unos pocos. No es la típica historia de chico conoce chica, se enamoran y no salen de la cama hasta el capitulo final. Lo siento por ser tan dura pero desgraciadamente me he encontrado con novelas que me han enganchado por la sipnosis y despues no he podido acabar porque la saturación de escenas de sexo era en mi opinión, exageradas. En el caso que nos ocupa, hay escena de sexo explícito, quiero pensar que con cierta elegancia, evitando lenguaje soez. Hay escenas de mucha carga afectiva pero no necesariamente sexual y hay amor en todas sus facetas algo que personalmente, me encanta. Todo esto por supuesto, junto a la historia maravillosa que empieza hace mucho, mucho tiempo y que tendrán que ir averiguando los protagonistas. Al ser una novela en tres partes, los tiempos son los que son. Hay capítulos que pueden parecer lentos pero necesarios y que de manera progresiva, se entiende su razón de ser. En una historia que en su conjunto, tiene más de mil doscientas páginas. que encierra un sinfín de ingredientes y con todos ellos, creo haber conseguido una historia diferente, especial, cocinada lentamente…

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Trilogía De Sal y Arena…Escrito en las arenas del tiempo…

Hoy quiero contaros sobre la trilogía que acaba de ver la luz.

  • De Sal y Arena…Escrito en las arenas del tiempo…
  • De Sal y Arena…Escrito en las arenas del tiempo…Sombras de pasado.
  • de Sal y Arena…Escrito en las arenas del tiempo…El mundo perdido.

Una historia que no te dejará indiferente. Si tenemos que encasillarla, diría que es de corte romántico con tintes paranormales pero si esperáis escenas de cama desde la segunda página, estáis llamados a la decepción más absoluta. Es la historia de una saga familiar que a priori parece una familia al uso pero que conforme la trama va desgranando la propia historia, vemos que los personajes tienen profundidad y personalidades marcadas. En la primera entrega, nos encontramos con los protagonistas principales y sus problemas e idiosincrasias personales, la trama pone a los personajes en el camino de lo que será el viaje de sus vidas pero primero tendrán que enfrentarse a sus propios miedos. El amor ingrediente indispensable, aparece en todas sus facetas. Las historias de amor que se dan durante los tres libros, aglutinan desde parejas jóvenes a amores maduros pero con la intensidad del primer amor. No son el argumento principal pero sí cobran especial protagonismo en diferentes momentos de la trilogía. En resumen, es una historia que encierra a su vez, pequeñas historias de cada personaje pero que se entremezcla con las historias de vida de los demás protagonistas.

La trilogía aunque es de corte actual, discurre entre el presente y el pasado. Los protagonistas, descubren que descienden de una dinastía imposible. Personajes mitológicos y seres de leyenda, van surgiendo de manera natural a partir de la segunda entrega. Y en el tercer volumen, nos encontramos con escenas increíbles donde la magia, tiene su propio espacio, los dioses se entremezclan con los humanos y la historia rompe en una amalgama de situaciones que van desde diálogos hilarantes a momentos cargados de pasión y situaciones dramáticas. Si tuviera que resumir mucho, diría que el primer libro es casi una presentación de los personajes y pone al lector al tanto de donde empezó realmente la historia, hecho que se remonta al Egipto del mil ochocientos antes de Cristo, esclareciendo poco, a penas unas pinceladas de lo que está por venir. Y donde discurren las historias de vida de los protagonistas. En la segunda entrega, consiguen esclarecer todos los enigmas que necesitan (o eso creen) para cumplir la profecía que pende sobre la familia desde tiempo inmemoriales y romper una maldición. Donde se reafirman las relaciones sentimentales entre algunos personajes.  Y en el tercer libro, se definen posturas. Ha habido un crecimiento de los personajes hasta llegar al momento en el que se tienen que enfrentar al momento cumbre de la historia. Tendrán que emprender un viaje para cumplir la profecía a uno de los desiertos más áridos y duros del mundo. Batallas entre seres mitologicos. Amores predestinados en las arenas del tiempo. Magia y hechicería… Una historia increíble con personajes increíbles con diálogos chispeantes que harán reír al lector. En fin, una historia de amor, aventuras y tintes paranormales.

Sinceramente, espero y deseo que sea de vuestro agrado. Yo he disfrutado una barbaridad al escribirla. Los protagonistas van descubriendo datos que los maravilla y asombra pero que están basados en algunas teorías que alzaría más de una ceja. Por supuesto, la licencia de escritora me ha permitido jugar con algunas de dichas teorías como he considerado que mejor se adaptaba a mi historia pero aun así, confieso que disfruté como una loca mientras me documentaba. No creo que sea la última historia que escriba en esta línea llamada “paranormal”. Es difícil resistir la tentación de crear personajes con ciertas habilidades, fuera del alcance de la mayoría de los mortales.

Como siempre, espero vuestras opiniones. Me encanta recibir vuestros correos.

 

25 de noviembre, un día más en tu calendario…

 

25 de noviembre, un día más en tu calendario…

Se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental (estas cifras no incluyen el acoso sexual) En prácticamente la mitad de los casos de mujeres víctimas de homicidio, el autor de la agresión es un familiar o un compañero sentimental. Las mujeres adultas representan el 51 por ciento de las víctimas de trata de seres humanos detectadas a nivel mundial Se calcula que hoy hay en el mundo 650 millones de mujeres y niñas que se casaron antes de cumplir los 18 años. El matrimonio infantil suele dar lugar a embarazos precoces y al aislamiento social, interrumpe la escolarización, limita las oportunidades de las niñas y aumenta su riesgo de sufrir violencia doméstica. Como mínimo, 200 millones de mujeres y niñas que viven actualmente han sufrido la mutilación genital femenina en los 30 países en los que existen datos representativos sobre prevalencia. Unos 15 millones de muchachas adolescentes (de entre 15 y 19 años) de todo el mundo han sido obligadas a mantener relaciones sexuales forzadas.

Estos datos los recoge la ONU. Yo me he limitado a copiarlos.

Cada ocho horas una mujer es agredida sexualmente en nuestro país. Estas cifras son también oficiales. Se sabe que sólo un porcentaje muy pequeño denuncian las agresiones. El miedo, la vergüenza y la vulnerabilidad, juegan un papel importante. Seguimos bajo un patriarcado que lejos de defender a la víctima, se la fiscaliza. Se la somete a interrogatorios denigrantes buscando la manera de culpabilizarla por la agresión, aduciendo algún tipo de provocación. Esto en sí es un hecho llamativo. En pleno siglo XXI donde el puritanismo se ha colado por la puerta de atrás y juzgamos hechos históricos acaecidos hace más de cuatrocientos años y donde nos escandalizamos a través de los valores que nos rigen a día de hoy, mantenemos sin embargo una doble vara de medir donde seguimos buscando la manera de culpabilizar a la mujer de las agresiones sexuales. Creo que es justo recordar que no hace mucho, aun se justificaba en más de un foro la violencia de género, con frases como” seguro que se lo ha buscado ella, o, si es buen hombre lo que pasa es que tiene un mal pronto”. Hoy nos parece una aberración pero lamentablemente, más de uno de los que estamos aquí, hemos conocido algún ejemplo.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué podemos hacer? Cambiar las leyes.

No podemos permitir que hombres que han asesinado a sus parejas, sigan manteniendo la patria potestad de sus hijos. No podemos permitir que siga en vigor una ley tan lesiva como la que contempla el artic. 181 del código penal. Hay que erradicar de nuestras leyes el abuso sexual donde el primer hecho a esclarecer es si ha habido intimidación y si la víctima se ha resistido lo suficiente.  Hoy por hoy, la falta de consentimiento se tipifica como abuso y la violencia para forzarlo, como agresión. Así hasta alcanzar el tipo más grave, penado con 12 años, la violación. Mucho nos queda por andar si la intimidación y el consentimiento es una cuestión de género. Es por ello que plataformas contra la violencia de género o por la igualdad, son tan necesarias para seguir concienciando. Donde nadie sobra. Donde la labor de luchar contra esta lacra es su caballo de batalla. Dar visibilidad y voz a todas las mujeres que necesitan saber que no están solas. Necesitan saber que cuando denuncien, estaremos detrás apoyándolas y cuando los jueces se equivoquen porque las leyes que deberían protegerlas no lo hacen, saldremos a tomar las calles para gritar con una sola voz, que sí las creemos. Seguiremos luchando por sus derechos. Desde todos los ámbitos. Con todas las herramientas que podamos esgrimir. Porque cuando agreden a una mujer, cuando la maltratan o la vejan, cuando la humillan o la violan, cuando esto pasa, nos lo hacen a todas y a todos y es por eso que todos y todas, seguiremos luchando para gritar unidos: Ni una menos!!!

 

Elisabeth Deveraux

#Noesagresionesviolacion

Últimamente están pasando muchas cosas que nos están haciendo pensar y a una gran mayoría, nos indigna y eso me lleva a una pregunta que me hicieron hace un tiempo: ¿Podemos cambiar las cosas? ¡Podemos! ¿Cómo? Uniendo una voz a otra voz y esta a su vez a otra más y muchas voces juntas, se convierten en un clamor con la fuerza arrolladora suficiente como para mover si fuese menester, las placas tectónicas que sustentan un patriarcado, que está llegando definitivamente  a su final.  Porque cuando todas esas voces se unen, estamos haciendo uso del poder soberano del pueblo. La gente que hacemos pueblo, somos los que tenemos la capacidad de cambiar el curso de la historia, consiguiendo hitos que hoy en día nos suenan lejanos pero que forman parte de nuestra historia reciente, como conseguir el sufragio universal para todos los ciudadanos, igualdad de derechos sin distinguir entre raza, color, religión, etc. Podría seguir y seguir pero quiero recordar cuando hace unos años, para muchos de vosotros, será casi una eternidad pero hubo un tiempo, en que las mujeres no podían abrir una cuenta corriente en un banco, sin la firma de su marido. Hemos recorrido un largo camino desde entonces pero todos aquellos pasos, se consiguieron porque un puñado de personas, decidieron que no seguirían callando y cambiaron las leyes. El estado está al servicio de las personas y su principal obligación es la de velar por nuestra seguridad. La de todos. Es por eso que desde aquí animo a todos y todas, a que unan sus voces y entre todos consigamos crear tal ruido que no puedan sino que cambiar las leyes para que todas las mujeres de este gran país, se sientan protegidas en primera instancia por las leyes y su sistema jurídico y jamas de los jamases, tengan que defenderse cuando señalen con el dedo a los indeseables que la violaron, usando su cuerpo como si de un objeto se tratara. Que nunca jamás se tenga que justificar y que nadie le pregunte si cerró fuertemente las piernas, o dejó clara su postura o se defendió cuando el terror atenazaba su cuerpo y paralizaba su mente. Para que nadie que opine de esa manera, se pueda sentar a juzgar, legislar o en cualquier puesto con el mínimo de autoridad y responsabilidad en el que se convierta en otro agresor más, a través de preguntas destinadas a violentar a una victima de violación. Porque nosotras somos la cuna de todas las culturas, somos madres, hijas, hermanas, pero por encima de todo, somos ciudadanas libres de plenos derechos y no debemos ni podemos permitir que nadie menoscabe aquello que tan duramente empezaron nuestras antecesoras y que hoy día, recogemos el testigo para que nuestras hijas no padezcan la ignominiosa situación de vulnerabilidad que el sistema hace posible a través de hombres que consideran que no quejarse lo suficiente, es sinónimo de regocijo y jolgorio.

Por todo ello, uno mi voz a todas esas voces y digo:

#Noesagresionesviolacion